Con el Miércoles de Ceniza se inicia la Cuaresma

miércoles, 14 de febrero de 2024 09:38
miércoles, 14 de febrero de 2024 09:38

Este 14 de febrero, Miércoles de Ceniza, se inicia la Cuaresma, 40 días en los que la Iglesia llama a los fieles a la conversión y a prepararse para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa.

“...El gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal...”, indica el Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

Para esta ceremonia se queman los restos de las palmas y olivos bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior. Y las cenizas que se obtienen son rociadas con agua bendita. Durante el rito, el sacerdote dice las palabras bíblicas: «Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás», o «Conviértete y cree en el Evangelio».

Signo
La ceniza, como signo de humildad, le recuerda al cristiano su origen y su fin: "Dios formó al hombre con polvo de la tierra" (Gn 2,7); "hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho" (Gn 3,19).

En este 2024, el Santo Padre Francisco ilumina este tiempo especial con su mensaje “A través del desierto Dios nos guía a la libertad”. Link: https://tiny.cc/PapaFranciscoCuaresma2024

Obras para nuestra conversión al Señor
La Iglesia invita a todos a acompañar la conversión interior del espíritu con el ejercicio voluntario de tres obras externas de penitencia: el ayuno, la oración, la limosna (cf. Tb 12,8; Mt 6,1-18).

El ayuno, que consiste en privarse de tomar alimentos, nos ayuda a hacer morir nuestras inclinaciones desordenadas y liberar nuestra mente y nuestro corazón para las cosas de Dios y para estar más atentos a las necesidades del prójimo. 

La oración, que consiste en hablar con Dios de tú a tú, nos ayuda para que nuestra mente y nuestro corazón entren en sintonía con el querer divino.  

La limosna, que consiste en ayudar con nuestros bienes al necesitado, y las demás obras de misericordia y de justicia nos ayudan a ser buenos y compasivos como Dios nuestro Padre

Ayuno y abstinencia
En este día, en el que comienza la Cuaresma, es obligatorio para los católicos el ayuno y la abstinencia, como en el Viernes Santo.

El ayuno consiste en hacer una sola comida al día, aunque se puede tomar un poco de alimento por la mañana y por la noche. La abstinencia consiste en no comer carne o privarse de algo que signifique un sacrificio. Puede ser sustituida, por la abstinencia de bebidas alcohólicas, o una obra de piedad (por ejemplo: rezar el Vía Crucis, el Santo Rosario, realizar un visita prolongada al Santísimo Sacramento), o una obra de misericordia (por ejemplo: visitar a un enfermo, ayudar a algún pobre, visitar a un hermano privado de la libertad).

Estos gestos penitenciales son símbolo y expresión de una renuncia a todo aquello que nos impide realizar en nosotros el proyecto de Dios.

El ayuno y la abstinencia, junto con la oración y la caridad, han sido desde muy antiguo una "práctica cuaresmal" como signo de la conversión interior a los valores fundamentales del Evangelio de Cristo.

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