En la Catedral Basílica

La Iglesia celebró la Pascua de Resurrección

Monseñor Urbanc pidió que “no dejemos de soñar que un mundo distinto es posible con nuestro compromiso”.
lunes, 1 de abril de 2024 00:14
lunes, 1 de abril de 2024 00:14

El obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, presidió la Misa de Pascua en el altar mayor de la Catedral Basílica y Santuario de Nuestra Madre del Valle pidiendo que “en este día central de nuestra fe no dejemos de soñar que un mundo distinto es posible con nuestro compromiso”.

“¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Cristo ha Resucitado!”, dijo en el inicio de su homilía, agregando que hoy “el silencio y la austeridad de la Cuaresma dan paso ahora al gozo y la alegría porque Jesús, el Señor, ¡ha resucitado!... ¡No busquen entre los muertos al que vive! ¡El crucificado no está aquí, ha resucitado! (Lc. 24,5). En estas dos frases encontramos el sentido más profundo de nuestra fe y la razón más sólida de nuestra esperanza. Somos hijos y discípulos del Dios que ha vencido a la muerte y con su triunfo nos abre el camino hacia una vida en plenitud en la que no estaremos sujetos a los avatares del tiempo y del espacio”.

“Es, desde esta certeza del triunfo de la vida, que los cristianos interpretamos las diferentes situaciones de nuestra vida y, en especial, aquéllas que han dejado dolorosas cicatrices, pues para nosotros la muerte no tiene la última palabra, y, todos los sufrimientos son mitigados en el encuentro con el único Dios vivo y Padre de todos, que desborda ternura, compasión, misericordia y amor”, manifestó. 

Luego afirmó: “somos hijos y discípulos de un Dios que desde la primera hora de su manifestación es un canto a la vida. Somos hijos y discípulos de un Dios que es, ante todo, buena noticia, porque la vida ha vencido. Pero no somos ingenuos. Sabemos que hay mucho sufrimiento en el mundo y que son muchos los pueblos que siguen siendo crucificados por el odio y la sinrazón. Por ellos tomamos parte y por ellos queremos hacernos cargo de su realidad desde nuestra opción radical por el proyecto de Jesús que es la vida en abundancia para todos”. 

Y continuó expresando: “aún en medio de los lamentos los cristianos seguimos, como Jesús, apostando tercamente por la vida. ¡Con Jesús hemos resucitado… vamos a Galilea! Volver a Galilea es inaugurar un tiempo de gracia para volver a empezar y para reemprender la marcha de la historia desde la vida. Esta ‘segunda parte’ de nuestro camino, hecho el paso de la muerte a la vida, ha de ser una manifestación clara de nuestra voluntad inquebrantable de trabajar por la vida digna para todos”. 

“Somos testigos de Jesús resucitado cuando somos capaces de cantar y llorar porque la vida ha trasformado nuestro corazón de piedra en corazón de carne. En este día central de nuestra fe, no nos dejemos robar la alegría, no dejemos de soñar que un mundo distinto es posible con nuestro compromiso y no permitamos que desfallezca nuestra esperanza porque Jesús, ha resucitado: ¡Está vivo y vive desde siempre y para siempre!”, señaló. 

Finalmente pidió: “María, Madre del Resucitado, ayúdanos a creer y a vivir como resucitados, para que la luz de la Fe brille en cada ser humano. Amén”.

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