Llegaron a China sin conductor

Automóviles eléctricos, con piloto automático.
sábado, 30 de octubre de 2010 00:00
sábado, 30 de octubre de 2010 00:00

Un grupo de investigación de la Universidad de Parma, Italia, diseñó un vehículo ‘inteligente’ que puede transitar por una ruta de manera autónoma, y lo probó exitosamente en el marco de la expedición ‘Overland 13’.
La idea fue llevada a cabo por la compañía VisLab, que equipó los automóviles eléctricos, del modelo Electric Porter fabricados por la compañía Piaggio, con un piloto automático que se nutre de energía solar. El proyecto fue financiado por el Consejo Europeo de Investigación que busca mejorar la seguridad vial y elaborar un nuevo tipo de transporte ecológico.
El viaje de prueba de este vehículo futurista arrancó el 26 de julio en la ciudad de Parma y siguió la ruta histórica del famoso italiano de la época renacentista Marco Polo, que viajó desde Venecia a China siguiendo esta ruta, al menos de forma general ya que no se conocen los detalles exactos del itinerario de ese viaje. Asimismo, los automóviles no siguieron un mapa exacto, eligieron el camino de acuerdo a las situaciones que iban atravesando.
Tras recorrer 13.000 kilómetros por Europa del Este, Rusia y el desierto de Gobi, finalizó en China, en la Expo de Shangai, el viernes, para ser presentado en el pabellón de la Unión Europea.
Según explicó el profesor Alberto Broggi, “es un hito único, la primera vez en la historia que alguien ha conseguido conducir un vehículo autónomo, y éste además se mantiene por sí mismo a través de la energía solar que alimenta el sistema”.
En el experimento participaron cuatro automóviles, dos fueron precedidos todo el viaje por otros dos idénticos con conductores humanos, que iban transmitiéndoles la información del camino. Los vehículos estaban equipados con una docena de dispositivos: sensores, cámaras de video y un aparato de navegación GPS. Todo este complejo fue controlado por el sistema automático denominado COLD que analiza la información registrada y ajusta la velocidad del vehículo y la dirección del movimiento de acuerdo con la situación.
Las condiciones reales en las que el experimento se realizó deparó varias sorpresas a los participantes. “Hemos tenido que intervenir manualmente pocas veces: en los atascos de tráfico en Moscú, al pasar por un peaje o cuando el tiempo ha sido verdaderamente malo. Y en Rusia encontramos unos ‘autoestopistas’ que se subieron al vehículo autónomo”, contó Alberto Broggi.

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