Explorarán la otra cara de la luna

Los astronautas viajarán a una distancia un poco mayor que la de los de las misiones Apollo.
sábado, 27 de noviembre de 2010 00:00
sábado, 27 de noviembre de 2010 00:00

A pesar de que Estados Unidos rechazó la idea del regreso de los astronautas a la Luna en los próximos años, uno de los contratistas de la NASA propuso organizar una serie de misiones para estudiar la cara oculta del satélite terrestre.
Durante el mandato del ex presidente George W. Bush se lanzó el programa ‘Constelación’ con el objetivo de reanudar los desembarcos en el satélite para 2020. La última vez que un estadounidense pisó el suelo selénico fue en 1972. Sin embargo, el presupuesto de la NASA, hecho público por la Casa Blanca en febrero del año en curso, ya no cuenta con los recursos para esto. La administración de Obama propuso un nuevo proyecto, según el cual para 2025 se realizaría el primer vuelo del hombre a un astroide y, para mediados de la tercera década de este siglo, la humanidad conquistaría Marte.

A modo de ensayo

La idea de la compañía Lockheed Martin no contradijo estos planes. La misión L2-Farside, en la que se utilizaría la nave Orion (desarrollada para el programa Constelación), apuntaría a perfilar las tecnologías necesarias para las misiones a asteriodes e incluso a Marte y, en particular, el manejo de los astrovehículos desde la órbita marciana. Para este fin, la compañía propuso un vuelo previo hacia la cara oculta de la Luna.
El primer vuelo del Orion a la Luna sería entre 2016 y 2018. Los astronautas se alejarían de la Tierra a una distancia un poco mayor que los participantes de las famosas misiones Apollo y su expedición sería tres veces más larga. En el marco de estos vuelos de un mes de duración, se testearían los sistemas de la nave antes de que emprenda una expedición de seis meses hacia un asteroide.
Además se evaluaría el nivel de radiación al que se someterían los astronautas y se comprobaría si Orion puede facilitar la protección necesaria. La Orion se lanzaría a la órbita terrestre con el cohete Delta 4. Luego, otro transbordador pondría en órbita al Centauro -la fase superior de la lanzadera espacial. Orion se engancharía al Centauro y tomaría rumbo hacia la Luna. Allí permanecería durante dos semanas sobre la cara oculta. La nave cósmica sería estacionada por las fuerzas de gravedad respecto de dos cuerpos celestes y rotaría sincronizadamente con la Luna. La tripulación de la nave podría observar entonces constantemente la cara oculta del satélite, al igual que la Tierra. Los astromóviles y los módulos de descenso llevarían a cabo tareas de toma de muestras del suelo lunar, así como del despliegue del sistema de los radiotelescopios.

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