Robot que obedece los pensamientos humanos

Se llama Asimo y es un japonés de última tecnología.
viernes, 06 de agosto de 2010 00:00
viernes, 06 de agosto de 2010 00:00

Un robot que lee el pensamiento de los humanos, sin necesidad de ningún implante cerebral. Con un casco especial adaptado con la Interfaz Cerebro-Máquina, desarrollado por los especialistas de Honda y Shimadzu, un ser humano ahora puede mandar al mencionado robot que mueva la mano izquierda, la derecha, los dos pies o la boca.
Por ahora, Asimo sólo es capaz de leer esas cuatro órdenes, nada más, emitidas por la mente humana. La ciencia lleva décadas persiguiendo el sueño de poder conectar el cerebro humano a las máquinas, y ese debe ser el impulso que guía a los científicos, que ya tienen en perspectiva ampliar las aplicaciones de Asimo, considerando que en pruebas de laboratorio, las órdenes cerebrales humanas las interpretaba correctamente en el 90,6% de los casos. A diferencia de otras tecnologías de uso médico, sobre todo aquéllas enfocadas a aliviar a los pacientes con parálisis, con este robot no es necesario implantar ningún tipo de sensor en la cabeza del sujeto que da las órdenes.
La tecnología tiene dos puntos clave: un dispositivo de extracción de la información del cerebro y, lo que según los ingenieros es la parte más complicada, la identificación de las diferentes órdenes cerebrales.
En la imagen se ve a Asimo (en el lado izquierdo) y su contraparte humana, en plena prueba de laboratorio.
Para este segundo paso, Honda ha utilizado por primera vez una combinación de la tecnología del EEG (Electroencefalograma), que mide las variaciones de los impulsos eléctricos del cerebro, y la NIRS (Espectroscopia Cercana de Infrarrojo), con la que calibra los cambios en el flujo sanguíneo. El fabricante japonés no reveló cuánto dinero le ha costado el desarrollo de esta tecnología, con la que se espera que en el futuro un robot como Asimo pueda encender el aire acondicionado o abrir la puerta del valijero cuando una persona se acerque a su automóvil con las compras. E incluso, colabore con el aseo doméstico.

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