Por los celulares e Internet

Los teléfonos fijos pasan a la historia

En la década del ‘90 se duplicaron las líneas y en la primera década de este siglo sólo crecieron un 13%. Les queda poca vida.
sábado, 18 de septiembre de 2010 00:00
sábado, 18 de septiembre de 2010 00:00

Poco a poco van desapareciendo. En algún momento fueron muy requeridos y hasta se esperaba años para tener uno.
Los especialistas en nuevas tecnologías vaticinan la de-saparición de los teléfonos fijos. Y no es descabellada la predicción, si tenemos en cuenta que hoy una gran cantidad de hogares tienen como “fijo” un celular.

¿Se acuerda de la centralita?

Claro que si tiene menos de 50 años no podrá acordarse. Hasta el año 1970 en Catamarca las comunicaciones telefónicas fueron a través de una “Central”. Los teléfonos fijos tenían sólo tres dígitos y para comunicarse, al descolgar lo atendía una operadora, se le daba el número al que quería llamar, o si no le pedía -por ejemplo- que le dé con la casa del Dr. Tata -médico pediatra muy requerido en aquellos años- y en unos instantes se comunicaba con el Dr. Acuña.
Al comenzar los ‘70 llegaron los teléfonos automáticos con la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTel).
Así comenzaron a verse en domicilios particulares, comercios, empresas y oficinas públicas, los teléfonos con discado. Pasaron unos cuantos años hasta que llegó el telediscado que maravillaba a los usuarios por la posibilidad de obtener de inmediato una comunicación de larga distancia.
En plazas y calles de barrio se fueron instalando las cabinas anaranjadas de teléfonos públicos.
Cada vez más usuarios requerían una línea, pero ENTel respondía muy lentamente a la demanda.

La era de las privatizaciones

Las empresas que desarrollaban las nuevas tecnologías en comunicaciones comenzaron a empujar en cada país para prestar estos servicios.
En los ‘90, Menem anunció bajo el título de Reforma del Estado, una serie de privatizaciones solicitadas por esas empresas.
Así llegó Telecom. Instaló teléfonos por doquier. Cumpliendo exigencias de la adjudicación, llegó hasta lejanas localidades como Antofagasta de la Sierra o a pueblos cercanos a las ciudades, pero marginados de las comunicaciones. Puso teléfonos públicos novedosos, después los semipúblicos para que particulares se hicieran cargo y cuidaran los aparatos.
Siguió la digitalización de las líneas que permitió las conexiones de Internet.
Después llegó a Catamarca la alternativa de Telefónica para competir con Telecom.
Pero la línea ascendente se detuvo y las empresas contrataron operadoras para que ofrezcan servicios extras y todo tipo de beneficios con tal de seguir ganando clientes. Aún así paulatinamente fueron desapareciendo los teléfonos públicos y miles de usuarios dieron de baja a sus teléfonos fijos.

El declive

El teléfono fijo está cediendo su lugar en el mercado ante el crecimiento de la telefonía celular y de Internet.
En la actualidad, en el país son más de 53 millones las líneas de celulares, casi seis veces el número de teléfonos fijos, que son 9,2 millones.
En los hogares formados en los últimos años sus integrante tienen, en gran cantidad de casos, un celular para cada uno. Y las comunicaciones son entre personas, sin importar dónde éstas se encuentren, y no a un lugar determinado como sucede con el fijo.

Nuevos hábitos

“Las nuevas generaciones hacen todo por celular. Tienen otro concepto de la privacidad. Es más, si suena el teléfono de la casa familiar, no lo atienden porque saben que la llamada no es para ellos” explicó un especialista.
Se hicieron sondeos entre los jóvenes para saber si pondrían teléfonos fijos en sus nuevos domicilios y una amplia mayoría dijo que no, salvo que de eso dependiera el servicio de conexión a Internet.
Las estadísticas fundamentan los análisis de los especialistas. Entre 1993 y 2001, se duplicaron las líneas de teléfono fijo en la Argentina: pasaron de cuatro a ocho millones. En cambio, entre 2001 y abril de 2010, el crecimiento fue tan sólo del 13 por ciento.
La tecnología hizo crecer la venta de celulares, los cuales van transformándose en pequeñas computadoras y prestando infinidad de servicios de comunicación, que hacen ver a los teléfonos fijos como una antigüedad. Esos aparatos sólo quedarán como piezas de museo.
La pantalla táctil desplazó al disco y al teclado que no tenían ni arroba ni numeral.
Llegó el tiempo de las comunicaciones on line, el HI-Fi y tantas otras que están obligando a los teléfonos fijos a pasar a la historia.

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