Internet agota las direcciones

El actual protocolo de la Red estará al límite de su capacidad en un año.
martes, 5 de octubre de 2010 00:00
martes, 5 de octubre de 2010 00:00

Las direcciones del actual protocolo de Internet, iPv4, se agotan. En los últimos años, los expertos daban fechas muy dispares, pero cada vez hay más coincidencia sobre lo inminente del suceso: apenas un año. La alternativa para que la Red pueda seguir creciendo es realizar la transición a iPv6. La diferencia entre uno y otro es abismal. iPv4 usa direcciones de 32 bits y tiene capacidad para generar unos 4.294 millones de direcciones únicas. El salto a iPv6, donde las direcciones tienen 128 bits, permite disponer de unos 340 sextillones. Prácticamente inagotables. Ahora ya coexisten los dos protocolos, pero la transición es lenta.

Dirección iPv4

Las direcciones son los números que identifican a cada dispositivo que se conecta a Internet. Si no se han agotado antes es porque, por ejemplo, una empresa puede tener una única dirección iPv4 pública y organizar internamente el acceso de sus empleados a Internet a través de direcciones privadas de cuya existencia no se entera la Red. Pero ello implica una traducción de direcciones (NAT) que dificulta, encarece o incluso impide el desarrollo de nuevas aplicaciones y servicios, y dificulta la seguridad extremo a extremo, entre otras desventajas.

Comité operativo de IPv6

Esta lentitud en el despliegue de iPv6 es lo que inquieta a Jordi Palet, director de Consulintel y miembro del comité operativo de IPv6 Task Force. Lleva 12 años advirtiendo lo que se avecina: urge desplegar iPv6. Según Palet, la transición de un protocolo a otro no es complicada pero exige un cambio de mentalidad. No se trata sólo del Internet de las personas sino, también, del Internet de las cosas. No se puede pensar un planeta con miles de millones de máquinas, sensores y dispositivos de todo tipo, conectados sin esta transición. “La gran mayoría de los internautas tienen equipos con iPv6 sin saberlo. Los principales sistemas operativos están preparados para soportarlo”, comenta Palet. El problema es que los proveedores de acceso no lo ofrecen y los directivos de las empresas no lo reclaman. “Si la implantación del iPv6 se hubiera hecho de forma gradual no tendríamos problemas, pero se acerca el final de iPv4 y debemos formar a 20 millones de ingenieros para que gestionen el cambio repentino”.
Los hogares deberán cambiar el router y los proveedores de acceso deberán configurar sus equipos. “Estos no se dan cuenta de que con iPv6 podrán ofrecer más servicios y facturar más”. Cuando se entregue la última dirección de iPv4, ¿qué pasará? Habrá dos internet distintos porque quienes accedan desde iPv4 no podrán disfrutar de nuevos servicios y aplicaciones más complejas, técnicamente exigentes de conexiones “extremo a extremo”, sin NAT. Quizás no podrán usar la telefonía por voz IP con alguien al que ya sólo le hayan atribuido una dirección iPv6”.
Otro problema es la telefonía celular. En diez años habrá unos 6.000 millones de teléfonos móviles y la mayoría conectados a Internet. “La mayoría de teléfonos inteligentes están equipados para el nuevo protocolo. Los teléfonos sí, pero las redes no”.

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