Hoy es un día capicúa: 12 -1- 21 ¿nos traerá buena suerte?

martes, 12 de enero de 2021 08:32
martes, 12 de enero de 2021 08:32

Este martes 12 - 1 - 21 es capicúa. Y hay chances de que nos traiga buena suerte.Antes que nada, veamos qué significa capicúa.

Es la cifra que si se lee de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, expresa igual cantidad. O sea, el número que, leído al derecho o al revés sigue siendo el mismo. Por eso este 12 - 1 - 21 cumple con ese requisito. De acá para allá y de allá para acá, es el mismo número. Como 15.351, por ejemplo. O el 238.832.

En cuanto a su origen, la palabra capicúa proviene del catalán cap: cabeza y cúa: cola. Cuando se castellanizaron, ambas quedaron unidas con una i latina.

Pero la cosa no termina con los números.

También hay palabras que se pueden leer en un sentido o en el otro, sin que modifiquen su significado: radar, Neuquén, reconocer, somos. Y frases como “amor a Roma”, “la ruta natural” o “yo hago yoga hoy”.

Son el equivalente a los números capicúa y se llaman palíndromos.

El profesor de matemáticas Goio Lekuona ha explicado que las coincidencias de este tipo les sirven para "jugar con los números y estimular la afición por las matemáticas de los estudiantes".

Todas estas coincidencias hacen que el día de hoy sea especial y para muchos, mágico.  Desde la antigüedad, siempre ha habido supersticiones unidas a estos números. Los antiguos griegos estaban convencidos de que las fechas capicúa podían venir acompañadas de grandes acontecimientos, tanto positivos como negativos.

Las últimas fechas capicúa fueron el 02-02-2020, 21-02-2012, 11-02-2011 o el 01-02-2010. Unos años antes, el 20-02-2002, se encendió "la teoría del fin del mundo" entre algunos por la cercanía con el cambio de milenio, pero, evidentemente, no se ha cumplido.

Boletos

Cuando no existía la tarjeta SUBE en los medios de transporte se sacaba un boleto. En los colectivos, en el subterráneo. En el tren. Y antes aún, en los tranvías.

De papel en casi todos los casos, de cartón en el ferrocarril, el boleto era el pase que acreditaba que el pasajero había pagado su viaje. Tenía una numeración impresa, de cinco cifras en el caso de los colectivos y de cuatro en la mayoría de los trenes.

Cuando ese número se podía leer de izquierda a derecha o de derecha a izquierda sin que cambiase la cifra, se había producido un acontecimiento feliz: al viajero le había tocado un boleto capicúa.

Y aunque parezca mentira, a veces el pasajero sacaba dos o tres boletos más -aunque viajase solo- si advertía que estaba a un par de números de una cifra capicúa.

Es que sacar un boleto capicúa era la secreta ilusión de todos los que soñaban con un golpe de suerte que cambiase la sufrida rutina cotidiana. El boleto capicúa simbolizaba la buena suerte. La misma que tenía el gordito dentudo de la historieta.

Y como la carga positiva del boleto capicúa no tenía vencimiento, el papelito o el cartoncito no se tiraban. Al contrario, se guardaban. En la billetera, dentro de un libro o en un cajón de la mesita de luz.

Y también aparecieron los coleccionistas de boletos capicúa.

En algunos casos, con la creencia de que la suma de papelitos equivalía a buena suerte acumulada. Pero en general se trataba de fanáticos del coleccionismo, actividad que tanto apunta a los cochecitos en miniatura, banderines de equipos de fútbol o lapiceras.

Así fue que se constituyó el Círculo de Coleccionistas Capicúas. El fundador era un aficionado llamado Armando Vera y la entidad comenzó sus actividades, como no podía ser de otra manera, el 28 - 8 - 82. Es decir, un día capicúa.

La entidad suele participar de La noche de los Museos y tiene una réplica en Chile, donde la agrupación principal tiene el inequívoco nombre de “Boleccionistas”.

 

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