Deporte y nostalgia

Tomás Gabriel Tula, un ejemplo a imitar

lunes, 04 de marzo de 2013 00:00
lunes, 04 de marzo de 2013 00:00

Su nombre está íntimamente ligado a la historia del atletismo de fondo (pedestrismo) de nuestra provincia, ya que fue la especialidad deportiva en la que dejó una huella indeleble a lo largo de varias décadas, tanto en su condición de excelente cultor de la misma, como de capacitado entrenador y activo dirigente. Hoy, a los 77 años de edad, Tomás Gabriel Tula representa, sin duda alguna, una de las figuras más relevantes que entregamos en los últimos tiempos, no sólo en el plano local, sino también regional y nacional. Formador de conocidos atletas que brillaron con luces propias, dentro y fuera de las fronteras provinciales, se especializó en kinesiología, aportando todos sus conocimientos y experiencias en numerosas instituciones catamarqueñas del deporte (futbol, boxeo, ciclismo, básquetbol, bochas, vóleibol, motociclismo, artes marciales, etc.).
Hijo de Ramón Antonio Tula, de profesión peluquero (tenía su local de atención al público en la intersección de las calles Maipú y Mate de Luna de nuestra ciudad), “Tulita”, como lo bautizaron sus admiradores y la gente allegada al deporte local, se inició en el atletismo de pista a los trece años de edad, practicando saltos en largo y en alto, lanzamientos de bala y jabalina, y pruebas de velocidad. En forma paralela, se metió a los campos de fútbol, con más precisión, en la cancha del club Juventud Unida, donde actuó en las divisiones inferiores (quinta y cuarta), llegando incluso a integrar el plantel de primera división, junto a Horacio Batallán y Miguel Ángel Martínez, entre otros. Al respecto, recuerda que en esos tiempos se produce la fusión de los “divinos” con el Centro Vecinal Santa Rosa, de donde surge la futura (y actual) Asociación Deportiva Juventud Unida de Santa Rosa, que absorbió también al histórico Defensores de Mitre, uno de los pioneros en el más popular de los deportes en esa amplia franja territorial del departamento Capital.
Convencido de que su fuerte era el atletismo, especialidad a la que entregó sus mejores esfuerzos y naturales capacidades, pronto fue ganando la admiración y el respeto de sus ocasionales adversarios, no sólo de Catamarca sino de numerosas provincias vecinas, entre las cuales podemos mencionar Tucumán, Santiago del Estero, Salta, Córdoba y La Rioja. De esta manera, Tomás Gabriel Tula inscribió su nombre con letras doradas, a la par de José Ignacio Sigampa, Domingo Simón Maidana y Nicolás Cabrera, convirtiéndose en uno de los grandes de la disciplina en el ámbito provincial.
En su archivo personal, guarda con enorme satisfacción, un montón de fotografías que avalan sus innumerables performances deportivas, verdaderas reliquias que cuida con mucho amor. Para cada una de ellas tiene una frase especial o alguna anécdota que contribuyen a fortalecer sus recuerdos. Posee una secuencia de notas gráficas de una de las ediciones de los años sesenta, del siglo pasado, de la clásica prueba aniversario de Diario “La Unión”, mientras supera el viejo puente sobre el Río del Valle, corriendo en una misma línea con Nicolás Cabrera, crédito de la localidad de Alijilán. Como todos recordarán, esa “maratón” unía Capital y Tres Puentes (Valle Viejo) y fue la más importante de todas en esa época. Después aparecería la competencia “Eduardo Navarro” de la vieja LW7 Radio Catamarca, con su prolongado historial.
“Tulita” repasa, lentamente, su campaña deportiva, ponderando las aptitudes de cuatro muy buenos valores del pedestrismo lugareño, que militaron bajo su conducción técnica: Felipe Abregú, Antonio Tula, Félix Ramos y Manuel Arroyo, uno de los “eternos” que aún siguen dándole a su sano vicio de andar calles y rutas de Catamarca. Sin dejar de ponderar las figuras de los ex campeones locales como Ramón Eduardo López (“Pato”), Jesús Arnaldo Maza, además de Hugo Figueroa, Luis Alberto Gutiérrez (“Bikila”, como supo bautizarlo quien escribe esta nota periodística), Hugo Reynoso, a los que deben agregarse dos veteranos que ya no están entre nosotros, como Pedro Roberto Arias (baluarte de El Portezuelo –Valle Viejo-) y Julio César Juárez (tucumano radicado en nuestra provincia) y un elevado lote de atletas, que si bien es cierto no rayaron a gran altura, fueron protagonistas de cientos de lides que nutrieron el rico historial atlético provincial.
En lo atinente a la fase dirigencial, el primer nombre que surge de los labios de Tomás Tula, como lo identifica la afición local, es el de Ramón Antonio Martínez, considerado como el padre del atletismo organizado en nuestras tierras, ya que por espacio de diez años comandó los destinos del viejo y desaparecido Deportivo Catamarca, punto inicial de la organización institucional y deportiva de la especialidad, sumado luego el invalorable aporte de Víctor Manuel Natella Nieva. La lista de presidentes de la Asociación Catamarqueña de Atletismo (ASOCAT), fundada el 27 de setiembre de 1974, es larga, pero tuvo hombres que sobresalieron nítidamente en sus respectivas gestiones. Uno de ellos fue Juan Manuel Guaytima, integrante de la comisión de redactores de la actual Ley del Deporte de la Provincia, quien le otorgó un gran impulso a la actividad, a la par de su amigo personal Rolando Alberto Ferrero, entrenador y juez nacional. También están en la selecta lista de marras, el entusiasta y trabajador Luis Ramón Ramayo, Luis Videla, Ricardo Rafael Ahumada, Orlando Ortiz Ruiz, Héctor Gerardo Silva, José Manuel Zurita, Maxzud Yadón, Hugo Daniel González, Carlos Marcelo Contreras, Valeriano Rosario Tula y César Romero.
Sin el ánimo de entrar en polémicas ni cosa por el estilo, nuestro entrevistado opina que en la actualidad el atletismo lugareño está disperso, dentro de un peligroso marco de atomización, con entidades que se contraponen en sus objetivos básicos. “Yo creo, humildemente, que deberían agruparse en torno a un gran proyecto provincial que nos permita crecer firme y sostenidamente, en la búsqueda de un auténtico fortalecimiento institucional y deportivo. Atletas y dirigentes de alto nivel tenemos de más. Todo es cuestión de sentarse a discutir, en el buen sentido de la palabra, para acordar las acciones a seguir”, sostiene con énfasis.


Escribe: Leo Romero

 

Ficha Personal


Nombres y apellido: Tomás Gabriel Tula.
Fecha de nacimiento: 21 de diciembre de 1935.
Lugar: San Fernando del Valle de Catamarca.
Edad: 77 años.
Padres: Ramón Antonio Tula y Eva Paulina Bazán.
Hermanos: Marqueza, Ramón, Lucía, Teresa, Emilio y María.
Esposa: Rosario Elena Agüero.
Hijos: Tomás, Jorge y Claudia.
Nietos: Seis en total. Cinco varones y una nena.
Hincha en el fútbol: Boca Juniors de la AFA y Juventud Unida de Santa Rosa de la Liga Catamarqueña de Fútbol.

Mi opinión


Plasmar en estas entrevistas especiales de Diario El Esquiú.com el historial deportivo de Tomás Gabriel Tula, sin duda alguna constituye un acto de estricta justicia hacia un tipo que entregó, a manos llenas, toda su capacidad, conocimientos y experiencias sin preguntar jamás quiénes eran sus destinatarios. Todos aquellos que precisaban de sus servicios profesionales en materia de entrenamientos específicos, en especial en el atletismo, donde es palabra autorizada, o de sus saberes en kinesiología, siempre recibieron idéntica respuesta: “estoy a sus órdenes, díganme qué es lo que precisan”. De esta manera, numerosas entidades y cientos de particulares aprovecharon los aportes de “Tulita”, tierno apodo con el que lo reconoce toda la afición deportiva catamarqueña. En mi medio siglo de caminar periodístico, nunca escuché un reproche o una crítica mal intencionada de atletas, entrenadores, preparadores físicos y dirigentes en contra de nuestro entrevistado de hoy. Seguramente, en el medio, se habrán producido ciertos roces, a la hora de discutir o debatir planes y proyectos, pero está claro que siempre lo hizo con el respeto y la responsabilidad que lo caracterizan.
Teniendo como maestro y consejero a don Eloy Galarza (padre de Santiago Galarza, reconocido fisioterapeuta local, y del desaparecido Eloy Galarza, profesor de educación física), Tula se ocupó de ir perfeccionando, poco a poco, lo que había aprendido empíricamente. Viajó por muchas provincias argentinas e incluso fuera del país, para ir sumando cosas importantes a lo que ya había acumulado, asistiendo a cursos, congresos y jornadas de capacitación académica. Desde los más humildes cultores de diferentes especialidades deportivas, hasta conocidos hombres de la política (ex gobernadores de la provincia, legisladores, etc.), la educación, la cultura y el gremialismo, pasaron por sus hábiles manos de masajista. Por eso, es protagonista de muchas historias de vida, que él se encarga de desgranar cuidadosamente, colocando en cada una de sus expresiones un claro manto de respeto y consideración personal. Es su filosofía de vida, es su manera de ver y sentir las cosas del quehacer cotidiano.
Permanentemente busca colaborar con el prójimo, pensando en todo momento en los amigos, algunos de los cuales ya partieron de este mundo terrenal. Una manera de hacerlo, es conseguir las apoyaturas necesarias para editar lo que él llama pequeños libritos, a través de los cuales entrega consejos, sugerencias y “recetas” para los amantes del deporte y la comunidad en general. Yo leí tres de ellos. Uno está dedicado a Oscar “El Negro” Segura (excelente ex futbolista de Vélez Sarsfield local), otro a Arnaldo “El Petaca” Avellaneda (extinto atleta) y el restante a otros amigos del pedestrismo (José Ignacio Sigampa, Pedro Roberto Arias, Félix Arnaldo “El Catita” Ramos, Héctor “El Tortilla” Fernández, Felipe Abregú, Antonio Tula, Manuel Arroyo y al entrenador Rolando Alberto “Rolo” Ferrero, al que califica “como el más exigente, con sus teorías en la materia”.
Concluyo mi enfoque personal sobre Tomás Gabriel Tula, reproduciendo una frase suya que encabeza uno de los mencionados ejemplares: “Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Si hablamos de corredores (de atletismo) diríamos que chocamos con el mismo muro, una y otra vez. Por ello, en esta oportunidad, les ofrezco 42 soluciones para los 42 errores más frecuentes que yo cometí en la maratón y su preparación”.

 

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