Desde la bancada periodística

Lucía termina 2018 como figura excluyente de la política

sábado, 29 de diciembre de 2018 00:00
sábado, 29 de diciembre de 2018 00:00

Nadie sabe, a ciencia cierta, qué ocurrirá con ella. Por más que diarios nacionales, como Clarín, descuenten que será la candidata 2019 del Frente Justicialista para la Victoria, Lucía Corpacci no ha confirmado nada. Ni siquiera ha dado pistas. Rara e infrecuente habilidad.
Tampoco se sabe, aunque haya comenzado el tiempo de descuento para una eventual convocatoria a marzo, cuándo serán las elecciones provinciales.
Utilizando igual criterio, sin embargo, bien podría afirmarse que tampoco la oposición ha definido quiénes serán sus exponentes electorales. Los motivos son otros. La diáspora radical (detrás de ella se ubican todos o la mayoría de los socios de Cambiemos) ha llevado a que, en firme, no se hable de candidaturas o precandidaturas hasta tanto no se aclare el panorama electoral, cuya decisión permanece en penumbras y depende del gobierno que, a su vez, estudia la conveniencia mayor. Esa decisión, a horas del traspaso de un año al otro, parece guardada bajo herméticas medidas de confidencialidad.

Lucía, en el centro de la escena
En medio de incertidumbres, presentaciones judiciales pidiendo certezas y especulaciones multiplicándose hasta por horas, lo único cierto e indiscutible es que la gobernadora ocupa el centro de la escena. Parangonando a un boxeador, con las ventajas que ello significa, tiene copado el centro del ring.
La encuesta reciente que publicó El Esquiú y cuya autoría pertenece al consultor Antonio De Tommaso, la ubica con extraordinarias ventajas sobre la totalidad de los políticos locales, sean éstos oficialistas u opositores. El único que se mantiene a distancia prudencial, según el mismo relevamiento, es el intendente Raúl Jalil que, por razones elementales, aparece como la alternativa a Corpacci dentro del peronismo y con oropeles,  suficientes pero no abrumadores, como para llegar a la gobernación.
Queda claro, tal cual lo expresaron las principales espadas de Cambiemos en la provincia, que se trata solamente de la postal del presente año. Para ellas, la película tendrá continuidad y habrá de mostrar las escenas de definición cuando suban a las marquesinas los candidatos definitivos y, fundamentalmente, cuando la gobernadora –con o sin Jalil- resuelva su propio destino. 
Recién entonces, conforme a esos presupuestos, saldrá la encuesta definitiva o de mayor credibilidad, en la que esperan mejorar los números que se conocen hasta aquí y que, con claridad, no reflejan la potencia electoral del radicalismo en el Valle Central y, en modo especial, en la estratégica San Fernando del Valle. En esa orientación, baste recordar que la contienda 2017 enl feudo capitalino arrojó un empate técnico y el gobierno, dramáticamente, pudo mantener una acotada mayoría en el Concejo Deliberante.

Un desafío a la historia
Lucía Corpacci ya está en la historia. Fue quien cortó 20 años de gobiernos radicales y la primera mujer que, por decisión popular, accedió al Sillón e Avellaneda y Tula.
También, dentro de filas partidarias, ocupa un espacio temporal que ni el propio Vicente Saadi pudo conseguir. Efectivamente es así. Nadie, en más de 70 años de peronismo, llegó a gobernar Catamarca por espacio de siete años continuados. La actual mandataria los completó el pasado 9 de diciembre y llevaron, por ejemplo, a que el Secretario de la Vivienda, el abogado Fidel Sáenz, afirmara “se trata de la mejor gobernadora de la historia provincial”.
Sin embargo, las condiciones parecen dadas para que esta mujer siga haciendo historia. Si nos guiamos por el presente, en más o menos, podría volver a ganar la provincia y establecer un nuevo récord, como sería capturar un tercer mandato consecutivo, objetivo que nadie logró y que únicamente Eduardo Brizuela del Moral, con suerte esquiva, pretendió materializar en 2011.
Si los números de De Tommasso son mínimamente creíbles o, de otra forma, no son una exageración desmedida, llegamos a la conclusión que el tercer mandato está prácticamente asegurado con solo aceptar la candidatura que su séquito le está pidiendo. En este punto volvemos al inicio. Creemos, honestamente, que ni la propia Corpacci ha resuelto el que puede ser el dilema más importante de su vida. Esto es, encabezar la boleta provincial del peronismo en 2019 o cederle el lugar a un reemplazante, que no sería otro que Jalil.

A pura impotencia
Mientras las preocupaciones en el seno del gobierno pasan por lo que resuelva Corpacci, a partir de lo cual surgirán todas y cada una de las variantes electorales, en el complejo espectro de la alianza Cambiemos comienzan a asomar los problemas que no fueron resueltos en tiempo y forma.
Básicamente, esos problemas son dos. La indefinición de los tiempos electorales y la interna feroz que se vive detrás de los discursos de eventuales candidatos. Ambos son hijos de una forma de hacer política que, a base de diatribas, tuvo éxito resonante a comienzos de los 90, pero hoy en día dista de ser estrategia de recomendación.
Especular con la fecha de elecciones, durante mucho tiempo, fue el arma letal que utilizó el Frente Cívico para mantener quebrado e inerme al peronismo. A sabiendas de lo que ello significa, no se entiende por qué no buscó desarmar a un adversario que, por el solo hecho de ser gobierno, cuenta de antemano con enormes ventajas comparativas.
Mucho menos se explica la falta de acción cuando el propio gobierno le sirvió en bandeja la chance de establecer certeza electoral. Fue cuando la gobernadora lanzó el proyecto de reformar la Constitución y, tozudamente, un grupo de gregarios legisladores, antes que atacar la lógica que les toca padecer en cada elección, prefirió atender el consejo de los caudillos del pasado.
Esto de haber concurrido a la Justicia en busca de las soluciones que, por cuenta propia, no pudieron lograr, es el resultado de políticas de obsolescencia.
De un problema se desprende el otro. Sin seguridad de la fecha de elecciones provinciales, la interna partidaria no solamente se mantuvo latente, sino que observó un crecimiento que torna casi imposible el entendimiento. La última convención fue un canto de impotencia.
Es que, otra vez, los caprichos le ganaron al sentido común. Las heridas lacerante que dejó la suspensión de la elección de cargos partidarios del 2 de junio de 2018 nunca fueron cicatrizadas y hoy tenemos una orgánica partidaria, la de la UCR, que dejó fuera de la cancha a jugadores de prestigio y enjundia. Unos y otros pensaban dirimir las diferencias en una gran PASO y el gobierno, apelando a razones económicas que pueden ser comprensibles, les volvió a amargar la existencia. Suspendió la primaria por ley y los orientó a que vayan a reclamar legalidades o ilegalidades en la Justicia, un lugar donde rara vez se aclaran los tantos políticos. Tampoco esta será la excepción.
El paisaje preelectoral en Catamarca, por lo expuesto en esta columna de los días sábado, refleja más que todas las encuestas que puedan hacerse. La figura de Lucía Corpacci se agiganta, más y más, en la medida que la oposición se ahoga en incongruencias que retrasan hacia un pasado lejano donde, solamente por el escándalo, se podían lograr réditos. Eso solo “no va más”.

La figura de Corpacci se agiganta, más y más, en la medida que la oposición se ahoga en incongruencias que retrasan hacia un pasado lejano donde, solamente por el escándalo, se podían lograr réditos

El Esquiú
 

49%
Satisfacción
13%
Esperanza
18%
Bronca
16%
Tristeza
0%
Incertidumbre
2%
Indiferencia

Comentarios

04/01/2019 | 18:44
#4
Jalil lo peor
29/12/2018 | 12:49
#3
LA MEJOR PARA QUIEN? PARA LOS LAMEPATAS QUE SE ENRIQUECEN CON LA POLÍTICA SIN TRABAJAR? CUANTOS NUEVOS MILLONARIOS HAY EN NUESTRA PEQUEÑA PROVINCIA SIN HABER DERRAMADO JAMAS UNA GOTA DE SUDOR DE SU FRENTE? DONDE ESTA LA FAMOSA UIFI QUE CONTROLA EL ENRIQUECIMIENTO ILICITO? REELEGIR ES CONSOLIDAR MAFIAS. SOLO LOS BRUTOS Y LOS CORRUPTOS LO HACEN
29/12/2018 | 09:35
#2
El SICARLISMO de Menem no puede volver a repetirse. Gobernar, era POBLAR: hoy Gobernar es CREAR TRABAJO y no precisamente ESTATAL. Es decir, como hubo sólo dos GOBERNADORAS MUJERES, es justo decir que Lucía es la primera mujer votada para Gobernadora, toda vez que: La primera gobernadora de Catamarca (y la primera mujer mandataria en todo el país) fue Eulalia Ares de Vildoza, quien juntó a 23 mujeres y tomó el poder a punta de pistola el 17 de agosto de 1862 y aunque duró mediodía, fue la primera. Lo de LA MEJOR es sicarlismo puro; no embromen, hizo mucho pero falta tanto que cuando CATAMARCA DESPEGUE se van a olvidar de las escuelas, los jardines y la mar en coche.
29/12/2018 | 09:29
#1
Otra vez con un bebe en brazos para la foto... como garpa eso jajajaja... falsa

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