Columna de opinión de Nancy Pazos

Alberto es Néstor

viernes, 24 de mayo de 2019 00:21
viernes, 24 de mayo de 2019 00:21

Hace poco, en un almuerzo entre políticos, empresarios y analistas mediáticos, un integrante de Asociación Empresaria Argentina (AEA) preguntó a sus interlocutores: “¿No creen que todo fue un gran equívoco? ¿Que en realidad no supimos cómo tratar a una mujer con poder? Cuando asumió, propuse que buscáramos un psicólogo que nos diera algunas charlas sobre el tema, pero no tuve quórum. Visto el resultado, estoy convencido de que no lo hicimos y después fue demasiado tarde…”.
El protagonista de la pregunta es Teddy Karagozián, dueño de TN & Platex, una fábrica textil de excelencia que sufre como pocas los vaivenes del actual momento económico. Nunca votó a Cristina Kirchner, pero al menos hace el esfuerzo por tratar de entender.


En las últimas horas se escribieron más preguntas que respuestas sobre el por qué, el para qué, el posible resultado y la especulación electoral detrás de la nominación de Alberto Fernández. Además de sorprender, CFK hirió de muerte muchos egos intelectuales: en política el que ve la jugada antes es ganador, la comparta o no.


Y esta vez nadie, ni siquiera el protagonista de la historia, pudo predecir la movida de ajedrez de la Reina. En rigor son pocos los que se atreven a analizar la política teniendo en cuenta también el terreno de las emociones y los sentimientos. En mi caso, no hablo mano a mano con Cristina desde que era senadora. Hasta me tiene bloqueada en Twitter. Pero su condición femenina y una mirada despojada de prejuicios sobre su persona hacen que, por alguna razón, la olfatee.


En mi opinión, CFK nunca quiso volver a ser presidente. Dejó el sillón de Rivadavia agotada y rumiando bronca para todos lados, posiblemente hasta consigo misma. De a poco el duelo del poder fue dando lugar a una vida que la conectó con algunas fibras emocionales que habían estado adormecidas durante sus últimos 12 años. Maternidad, abuelazgo, amistad y relax fueron la combinación en la que se resguardó en lo privado de un mundo hostil por cuadruplicado en lo público.
Quienes la aman y quienes la odian reconocen en Cristina la inteligencia. Pero la inteligencia emocional que en su gestión como presidente parecía haberle sido vedada (todo era blanco o negro, amigo o enemigo, etcétera) parece haber emergido recién en este último tiempo y gracias, seguramente, a esa reconexión con su vida interna.


Alberto Fernández regresó al mundo de Cristina en el momento justo. Y trabajó su relación más en el terreno emocional que en el político. Posiblemente el quiebre del antes y el después se dio el día que en una de las tantas charlas sobre lo pasado, ella concluyó:”Él fue mucho mejor Presidente que yo”. Entonces el ex jefe de Gabinete le dio la respuesta que serenó su corazón: “Él no fue mejor que vos. Él te tuvo a vos. Y vos no lo tuviste a él…”. La importancia de esa frase se reflejó en el acto. CFK fue a buscar un cuaderno y la anotó para no olvidarla…


Fernández había logrado lo que nadie desde la muerte de Néstor. Que CFK sintiera nuevamente que tenía un par intelectual y emocional. Dejó de sentir la soledad que la había acompañado desde ese fatídico 27 de octubre de 2010. Y volvió a confiar.
El trabajo de Alberto incluyó también a Máximo. Kirchner hijo era un niño cuando Alberto ingresó a la vida del matrimonio santacruceño. Cuando Fernández viajaba a la provincia, dormía en el dormitorio de Máximo.
En el momento en que el video con el anuncio de Cristina se hizo público, el 60% de la clase política salió a criticar la decisión y, sobre todo, la elección del candidato. “Le puede salir bien o le puede salir mal, pero lo que sí está claro es que no es una decisión racional”, decía el sábado a la noche uno de los ministros de Mauricio Macri. Pero la decisión sí tiene un trasfondo lógico: solo quien tiene la llama encendida puede aspirar a ser. El camino es largo y demasiado espinoso para quien le abrió la puerta a la sensibilidad.


Si hay otra Cristina o no lo dirá el tiempo. Solo es posible confirmar el cambio una vez que vuelva a tener poder. Pero por lo pronto la de hoy, en el llano aspiracional, es claramente distinta. Antes de que se supiera de su “renunciamiento”, CFK se encontró en la sede del PJ con la gobernadora Lucía Corpacci. La mandataria tiene 70% de intención de voto en su provincia y puede reelegir, pero todavía no tomó la decisión. En una muestra de empatía inusual en la Cristina de antaño, la ahora candidata a vicepresidente le recomendó: “Me imagino que ya estás cansada, que tenés ganas de quedarte en tu casa. Y, ¿sabés? Tenés razón, yo te entiendo como nadie…”.


Es que a esta altura a CFK le alcanza con esa caricia al alma que fue la repercusión y venta de su best seller Sinceramente. “La vi como si le hubiera sacado un peso de encima”, dice Eduardo Valdés uno de los pocos que la vio después del anuncio del sábado. Y aunque los políticos y analistas machirulos tradicionales no puedan entender quien hoy ostenta la mayor intención de voto en el país quiera legítimamente renunciar a ser, de lo único que estamos convencidos desde este fin de semana es que CFK no va a volver a ser.


Alberto tiene ahora un camino lleno de espinas. Pero empezó con el pie derecho en la carrera presidencial: Alfonsín, Menem, Kirchner y Macri fueron antes que nada ninguneados por los analistas de turno. Está claro que Fernandez no es el rey del carisma. Y que su intención de voto hasta el viernes era inexistente.


Pero CFK lo eligió y no es poca cosa. Posiblemente más de uno se le anime en la interna y eso no estará nada mal. Pero a Juan Schiaretti, el gobernador cordobés que hasta hace una semana era el barón del peronismo, se le estrechó el camino para explicar por qué no puede unir a la oposición. Carlos Verna desde La Pampa se lo advirtió con todas las letras: “El que no quiera que vayamos todos juntos es porque está jugando para el gobierno”.


En esta partida igual ahora es el turno del gobierno. La tesis del día anterior era que ni Macri ni Cristina tenían la elección ganada pero que ambos tenían el tiro de gracia para matar al otro si decidían declinar su candidatura. Cristina ya jugó su bala de plata. Ahora está en el Presidente darse por enterado de su mortalidad política e intentar parir un sucesor o llegar solo al cementerio. La genética no lo ayuda. Por alguna razón ignota razón Dios, o el Universo, decidió que sólo parimos las mujeres.

*Publicada por Infobae

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Comentarios

24/05/2019 | 08:46
#1
Argentina es tal vez el único país que en.vez de avanzar, retrocede varios pasos. Juega al Ludo. Con Macri retrocedemos a martinez de hoz. Con Cristina a Menem. Con Alberto Fernández a Campora. Solo faltan los indultos a los militares y la amnistía a los delincuentes. Pobre Patria
24/05/2019 | 08:01
#0
ALBERTO FERNANDEZ CENANDO CON HECTOR MAGNETO MARCA EL RUMBO DEFINITIVO DE LA ENCARTADA.

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