Desde la bancada periodística

Sesto: “una sombra ya pronto serás”

lunes, 3 de mayo de 2021 00:39
lunes, 3 de mayo de 2021 00:39

Haber participado de todo el proceso democrático, desde 1983 a 2021, debería representar un mérito, hasta el punto de alumbrar un homenaje de reconocimiento.


No es el caso de la abogada Amelia Sesto de Leiva que, durante la semana pasada, renunció como ministra de la Corte de Justicia de Catamarca y dejó un hueco que deberá llenar el gobierno de Raúl Jalil.


Su partida fue noticia saliente. No era para menos. No todos los días pega un portazo un miembro del máximo tribunal. Es más. Entre los catamarqueños que integraron la Corte fue la primera que se fue por renuncia. Antes lo hicieron otros, pero solamente se trataron de jueces de coyuntura, como los que surgieron con la Intervención que, de antemano, sabían que volvían a sus lugares de origen apenas terminara la “misión catamarqueña”.


Los del pago chico tuvieron que dejar el cargo por fallecimiento. Tales los casos de Guillermo Díaz, a quien precisamente reemplazó Sesto de Leiva en 2001 o Ernesto Oviedo, reemplazado por Raúl Cipitelli. En ambos casos, valgan los recuerdos, hubo homenajes de recordación para los cortesanos que dejaron este mundo.


En el caso de la exministra, lo repetimos, empujada por el descrédito, se tuvo que ir por la puerta del fondo de los tribunales. Y ni siquiera la jugosa jubilación que dispondrá en los próximos tiempos le habrá de reparar sus actuaciones, política y judicial, carentes de los mínimos signos de decoro.

Del saadismo al castillismo
Sinuosa historia la de esta señora, una auténtica saltimbanqui de la política. Hacia 1983, cuando asumía la gobernación de Catamarca Ramón Saadi, ella lo hacía como jueza, cargo en el que se iba a mantener hasta 1987. En aquel entonces, la vieja Constitución –reformada en 1988- exigía sabiamente un segundo acuerdo para los jueces después de cumplir 4 años en el cargo. Ese segundo examen no lo pasó y quedó marginada de la magistratura y con fuertes resentimientos hacia el peronismo.
De esta forma volvió a los brazos del castillismo con el que, desde el Instituto de la Vivienda, había trabajado durante la dictadura. Y con el Caso Morales iba a cobrar extraordinaria notoriedad, como que fue una de las espadas más filosas de Marta Pelloni y puntal de las históricas Marchas del Silencio. Desde allí, a cara descubierta, bregó por la intervención federal que iba a terminar con el gobierno que la había despreciado tres años antes.


De hecho, durante el corto reinado del interventor Luis Prol, aparte de titular de CAPRESCA, fue su consejera y acercó la mayor cantidad de datos para que se armasen causas judiciales contra el saadismo y, en forma especial, contra el exgobernador. Todas ellas terminaron en sobreseimiento, pero sirvieron para arrinconar al peronismo hasta niveles de humillación.
Con el radicalismo en el gobierno, Sesto de Leiva redobló su influencia en el poder moviendo los hilos desde la Fiscalía de Estado y se ocupó especialmente de la llamada Obra del Siglo, el emprendimiento de cloacas que sirvió para varias cosas, entre otras para tratar de amordazar a la prensa.

La Corte partidaria
Los años gloriosos de Sesto de Leiva manejando desde bambalinas un aparato judicial enfermo de partidismo tendrían un hito fundamental en 2001. Por la muerte de Guillermo Díaz, el gobierno radical la nombró ministra de la Corte y formó un terceto impenetrable con José “Pepe” Cáceres y Ernesto Oviedo. Sus fallos, los trascedentes e intrascendentes, estuvieron impregnados de parcialidad y merecieron los más acervos comentarios de la prensa independiente. Fueron hasta la semana pasada decisivos para judicializar la política, conforme al paladar de sus jefes que danzaban más allá de las pistas tribunalicias.


Fue ama y señora de la Justicia catamarqueña. No solo eso. Lo hizo violando la Constitución provincial ya que de acuerdo al artículo 168, que prohíbe a los jubilados ejercer este tipo de cargos, su juramento como ministra fue irregular, tal como se lo hizo notar el Colegio de Abogados de la época al entonces gobernador.


Hacia el 2008, cuando cumplió 65 años y debía retirarse por la letra del artículo 195 que establece el punto final para los funcionarios, participó de una ruin maniobra junto a José Cáceres, Enrique Lilljedhal y otros colaboradores oficiosos (Bastos, Casas Nóblega, etc) para aferrarse al cargo como la hiedra contra los muros. Consiguió por el “plan trueque” (yo voto a favor tuyo y tu votas a favor mío) que se declarará la inconstitucionalidad del artículo.

El juicio político
La “Corte de 3” (primero Cáceres-Díaz-Oviedo, luego Cáceres-Oviedo-Sesto de Leiva y, finalmente, Cáceres-Sesto de Leiva-Cipitelli) manejó a gusto y piacere la Justicia local por largos 26 años hasta que en 2017 la Legislatura aprobó una “Corte de 5” (por decisión de Lucía Corpacci se sumaron Vilma Molina y Miguel Figueroa Vicario). 
Con la nueva composición se balizó un camino de expectativas para terminar con una Corte de Justicia totalmente adicta. Así surgió el pedido de juicio político que, si bien dejó grogui a Cáceres y Sesto de Leiva, virtualmente los carbonizó. 24 de los 41 –una amplia mayoría- diputados votaron el enjuiciamiento contra Sesto y Cáceres por la flagrante violación de los artículos 168 y 195. 


Lo que el Partido Justicialista o el gobierno peronista no se animaron a hacer, lo llevó a cabo el abogado Eduardo Andrada desde la más absoluta soledad. Y la mayoría le dio la razón. Los acusados fueron salvados por 17 diputados (16 radicales o del PRO, más un peronista disidente) que se opusieron por oponerse. Ninguno de ellos refutó con argumentos serios los cargos contra los cortesanos de la discordia.


Lógicamente. Aun sin la mayoría absoluta, quedaron probados los desvíos constitucionales que los involucrados, paradójicamente, estaban obligados a evitar. Juraron hacerlo y no cumplieron. Siguieron ejerciendo como ministros, pero con presencias demacradas e imágenes de gavilla.


En ese escenario de descrédito terminó Sesto de Leiva. Hizo méritos para merecerlo y recibir el repudio de la sociedad que, prontamente, ahora mismo, tendrá de ella un recuerdo borroso en medio de luces tenues, propias de los burdeles que integró.
En el gobierno, como la de Cáceres, se esperaba la renuncia de Sesto. Ojalá su ingloriosa trayectoria sirva como referencia para designar al séptimo reemplazante de la “Corte de 7” (recordemos que en 2020 asumieron Hernán Martel y Fabiana Gómez). Para tener apoyo popular tendría que ser como “una Sesto al revés”. O sea tener prestigio, decoro y autoridad moral.
En definitiva, por muy larga que haya sido la tormenta que se abatió sobre la Justicia, siempre vuelve a brillar el sol entre los nubarrones.

El Esquiú
 

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Satisfacción
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Esperanza
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Bronca
6%
Tristeza
3%
Incertidumbre
13%
Indiferencia

Comentarios

6/5/2021 | 10:47
#7
la sesto no es santa de mi devocion, pero.............corpacci puso a do y jalil puso a dos y ahora en reemplazo de caceres y sesto pondran a dos mas . Ustedes creen que han puesto o pondran a alguien imparcial????? . esto es una mugre con castillo, con saadi, con corpacci, con jali o con quien sea. siempre perdemos nosotros,
6/5/2021 | 10:26
#6
porq no da la cara quien escribe esto? esquiu caradura, den la cara, todas mentiras. Porque no hhablan de los coimeros de lucia Morales y Dapra, verdaderos delincuentes
4/5/2021 | 09:34
#5
Uno menos, Caceres esperamos por tu salida.
3/5/2021 | 21:39
#4
jajaja el inutil del primer comentario, el tal gabriel!! quien la va a perseguir a esta mina?!? ella persiguio toda la vida a los demas!! como la va a perseguir la dictadura si fue funcionaria y complice de la misma. A ella no la persiguio el saadismo, fue al reves. Ella armo causas y persiguio a los dirigentes peronistas como buena alimaña al servicio del castillismo, sobre todo en epoca de elecciones. Las cosas que hay que leer!. Una verdadera desgracia para el poder judicial de la provincia, verguenza que esta haya sido ministra tantos años violando la ley suprema de la nación. Un ser maligno y despreciable. Publiquen por favor..
3/5/2021 | 15:11
#3
vos tambien una sombra ya pronto seras piji, te vas a ir envuelto en tu odio y envidia a zitelli, andate abrazado con el kelo tu viejo socio de sabana, borrachines y coimeros
3/5/2021 | 12:01
#2
simbolo de lo lamentable que es la justicia de catamarca
3/5/2021 | 08:32
#1
nada dice la nota que entre lo detestable de esta mujer logro que jalil le pague una moratoria jubilatoria por 1,2millones para irse de la justicia. Igual de miserables uno y otro
3/5/2021 | 08:30
#0
Esta mujer es una miseria humana pero digan también que se va de la justicia porque la provincia le pago la moratoria previsional por mas de un millon de pesos. Digan la verdad a la gente
3/5/2021 | 08:24
#-1
Una columna cargada de resentimiento. La Dra. Sesto fue victima de persecuciones durante la dictadura y durante el saadismo y aun así pudo superar eso fue una jueza ejemplar. Una gran pérdida para el poder judicial.

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