Editorial

Síntoma saludable

La presencia de un ministro en el recinto legislativo es un gesto que hace al funcionamiento de las instituciones democráticas.
miércoles, 18 de agosto de 2010 · 00:00

El Ministro de Gobierno, Javier Silva, se presentó ayer en la Cámara de Diputados, en respuesta al pedido de interpelación impulsado en la sesión anterior del cuerpo.
El hecho abre las puertas a varias lecturas desde la visión político-partidaria, y permite además profundizar el análisis del episodio que motivó la convocatoria.
En lo que se refiere a la pulseada entre oficialismo y oposición, cada uno se esforzará por inclinar la balanza de modo de obtener algún rédito, lo cual ingresa en el campo de la estricta lógica. Y del controvertido incidente se desprenderá con seguridad una mirada más amplia sobre el rol de los agentes de la fuerza de seguridad de la provincia.
Ambos se imponen, a los efectos informativos, como ejes naturales de la cuestión. Queda sin embargo un tercer punto, que puede ser considerado saludable y positivo, independientemente del rumbo que tomen los temas mencionados.
Ocurre que la presencia de un ministro en el recinto legislativo es un gesto importante, que hace al funcionamiento de las instituciones democráticas.
Es bueno que los legisladores puedan convocar a una autoridad del Ejecutivo y que este funcionario acuda y responda.
Tanto los legisladores como los funcionarios de alto rango tienen, para qué desconocerlo, toda clase de artimañas a disposición para evitar estos encuentros. De hecho ya sucedió en otras ocasiones. Pero cuando la discusión se concreta en el ámbito que debe concretarse, es una buena señal. Después se verá a quién lo asiste la razón.

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