Arrepentidos

De un tiempo a hoy se mediatizó el “arrepentimiento”, entendido como una figura legal cuyos reales alcances generan inquietudes de diversa índole. En el plano teórico legal, esta norma regula la figura del arrepentimiento como método eficaz de colaboración con la Justicia en una investigación determinada.

El arrepentido es una persona que participó en un delito y lo acepta, pero durante el proceso penal decide dar información que ayuda a evitar que se produzca un delito, a resolver un delito que la justicia está investigando, a saber quiénes fueron los autores, a ubicar dónde están los responsables, a avanzar en la investigación, a ubicar a las víctimas de un delito de privación de libertad, a averiguar dónde están las ganancias o instrumentos de un delito o conocer cómo se financian las organizaciones criminales.
Como contrapartida, al arrepentido se le reduce la pena que le corresponde por el delito que cometió.

Existen otros detalles, como la firma de un acuerdo formal entre el delincuente y el fiscal, que debe ser avalado en tiempo y forma por el juez.

Hasta allí, una ley vigente, valiosa en tanto permite esclarecer situaciones que la Justicia necesita conocer.

Las objeciones aparecen cuando comienza a presumirse que los arrepentidos no se arrepienten verdaderamente de nada y este resquicio jurídico se presta para abusos de ambas partes: el delincuente, que lo utiliza como un virtual trámite que le allana el camino a la impunidad; la Justicia, que direcciona testimonios hacia donde le place a cambio de conceder el deseado beneficio.

Cuando estas deformaciones se materializan, la ley del Arrepentido adquiere exactamente el efecto contrario al esperado: en lugar de facilitar una investigación para llegar a la verdad, permite que responsables eludan castigos y que la imparcialidad imprescindible de la etapa instructiva se torne peligrosamente maleable.

¿Es lo que está sucediendo con determinadas causas en el país? Es temprano para saberlo. Será necesario observar hacia dónde concluyen las investigaciones para ensayar una conclusión.

Por lo pronto, que personas investigadas se vistan de arrepentidos en forma automática y lo celebren como un triunfo admite que la ciudadanía que contempla tenga, para decirlo en términos de derecho, una duda razonable.
 

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Comentarios

11/10/2018 | 09:27
#2
También el matutino de la calle Sarmiento se ríe del seguimiento en las Redes Sociales que hacen la policía local y Federal diciendo en HACIA EL PRECIPICIO DEL ABSURDO... Si Denett y sus muchachos dejaran de perder el tiempo buscando enemigos políticos en las redes...arrestando a personas desesperadas que expresan su frustración contra el gobierno a través de una publicación . Hay un ejemplo que quiero contarles: los terroristas que atentaron contra Las Torres gemelas el 11 de Septiembre de 2001 habían sido detectados por patrullaje en las redes sociales y, además, por tomar clases de pilotaje de grandes aviones de pasajeros (Boeing, Airbus) pero...SIN TERMINAR LAS ÚLTIMAS CLASES DE ATERRIZAJE (landing). Lo informaron a sus superiores...Y NO LE DIERON IMPORTANCIA por LO ABSURDO. Igual sucedió en Pearl Harbor informaron que se venía Japón entero por el aire...¿Y pensaron que era absurdo! Espero que los Editorialistas del diario de la calle Sarmiento tomen en cuenta que FORMAN PARTE DEL CUARTO PODER y su tarea es FORMATIVA y no DISTORSIVA. Al menos...que lo piensen dos veces.
11/10/2018 | 09:14
#1
He leído, no sin preocupación, una Editorial del diario El Ancasti referido a los fondos de ANSES. Lo transcribo porque me parece que asusta a los jubilados actuales y futuros. ...el proceso de deterioro de la cotización de los activos e inversiones continuó, considerando por ejemplo que agosto fue un mes convulsionado y con fuerte tendencia a la devaluación, por lo que no extrañaría que el FGS esté en la actualidad por debajo de los 30.000 millones de dólares. Parece que los muchachos del matutino mencionado no sacan la cuenta que ese monto significa UN BILLÓN DOSCIENTOS MIL DÓLARES y que si los pusieran en Plazo Fijo, a fin de año tendrían SETECIENTOS MIL MILLONES DE PESOS suficientes- creo- para pagar todo lo que abonan a los jubilados. Me parece que asustar a la clase pasiva, NO SIRVE. Deberían ayudar a que LOS QUE MÁS GANAN bajen un poco sus UTILIDADES. Y ello se refiere a TODOS, no sólo a LOS OTROS.

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