Apuntes del Secretario

miércoles, 29 de junio de 2022 01:47
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La visita del “Chiqui”                   

Podrá gozar de mayor o menor simpatía entre los seguidores del fútbol, pero la visita a Catamarca de Claudio “Chiqui” Tapia representa sin dudas un acontecimiento histórico, tanto que hay que remontarse cuarenta años hacia atrás para dar con la anterior llegada a la provincia de la máxima autoridad de la Asociación del Fútbol Argentino. El solitario antecedente data del 22 de julio de 1982, cuando el fallecido Julio Humberto Grondona arribó a estas tierras, especialmente invitado por la cúpula de la Liga Chacarera de Fútbol. No por casualidad, los máximos referentes del Gobierno catamarqueño se interesaron en el arribo del dirigente, que compartió la agenda con el gobernador Raúl Jalil, el vicegobernador Rubén Dusso y el intendente capitalino Gustavo Saadi, recibiendo un trato digno de un jefe de Estado más. No es para menos: en la Argentina el fútbol es un eje de poder con peso propio, y con ello nos referimos tanto al poder político como al económico. Con virtudes y defectos, incluyendo algunas maniobras cuestionables en un proceso contaminado por los efectos de la pandemia, lo cierto es que Tapia se consolidó al frente de la AFA, calmó las aguas luego de un escandaloso proceso de sucesión (incluyendo aquella votación presidencial que terminó 38-38 con un voto fantasma); de la mano de los éxitos de Messi alcanzó cierta paz y emerge como el primer nombre fuerte desde el deceso del mencionado Grondona.

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El “Chiqui” es un hombre surgido de la nada, nacido en San Juan y criado en Buenos Aires, que llegó a trabajar de barrendero y tuvo un discreto paso como jugador y técnico, hasta que -en simultáneo con su participación en el Sindicato de Camioneros- se metió en el ámbito de la dirigencia desde Barracas Central y lo usó como puerta para entrar a la AFA. Escaló posiciones sin cesar y, con el río revuelto por la muerte de Grondona (amo total del fútbol argentino entre 1979 y 2014), llegó a la presidencia y se estabilizó en el cargo que no pudieron sostener Luis Segura y Armando Pérez. Incluso borró del mapa a Marcelo Tinelli, y quedó al frente también de la Liga Profesional de Fútbol, esfumando la competencia que asomaba con un ente como la Superliga. Alguna habilidad ha de tener para encaramarse en un mundillo tan salvaje, donde los negocios y las intrigas van mucho más allá de la inocente pasión de los hinchas por los colores de su equipo. ¿Qué puede dejarle a Catamarca la visita del “Chiqui”? El tiempo lo dirá. Por lo pronto fue un respaldo importante a la asunción de Sylvia Giménez, primera mujer que conduce la Liga Catamarqueña. Lo demás son puras expectativas. Quizás organizar algún partido importante en la provincia, quizás organizar alguna futura visita de la Selección, quizás apuntalar al alicaído fútbol local, la plaza más postergada de la Argentina, y la única que jamás alcanzó un lugar en las máximas categorías de competición.

Malvinas... ¿tema cerrado?

Alberto Fernández participó en Alemania de la cumbre del G7, y allí tuvo oportunidad en concertar una reunión con el premier británico, Boris Johnson. El presidente, obviamente, puso sobre la mesa la cuestión de las Islas Malvinas, una herida abierta para los argentinos, pero no le fue nada bien. Ante el interés de los británicos por estrechar algunos lazos y avanzar en cuestiones comerciales como la compra de alimentos, el Presidente señaló la necesidad de que Gran Bretaña se siente a hablar por la soberanía de las Islas Malvinas como paso previo a cualquier otro diálogo. Pero la respuesta del premier inglés fue tajante: “Es un tema cerrado hace 40 años”,  aseguró, en clara referencia al conflicto bélico que los europeos toman como definitorio en la cuestión.

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Fernández hizo lo que debía, y él mismo lo explicó al mencionar que “le planteé que no hay manera de avanzar en la relación si no se avanza en la discusión de la soberanía; espero que ellos reaccionen y cambien la manera de tratar estos asuntos”. No obstante, se hace cada vez más difícil que la vía diplomática prospere, y menos ahora que la mirada mundial está puesta en Ucrania y los reclamos argentinos por esta cuestión, más allá de la justicia de los planteos, quedan automáticamente relegados a un cuarto o quinto plano.

Prostitución regulada

Durante décadas funcionaron en todo el país miles de prostíbulos, generalmente encubiertos con nombres como “whiskerías”, “saunas”, “casas de masajes” y otras denominaciones, hasta que aproximadamente una década atrás, se los prohibió en casi todas las ciudades y fueron obligados a cerrar sus puertas. La norma fue poco discutida, y apenas movilizó a algunas trabajadoras, para quienes se ofrecieron salidas laborales alternativas. El problema es complejo y una verdad subyace detrás de cualquier resolución: la prostitución no desaparece sólo con prohibir su ejercicio. La actividad continúa desarrollándose en forma clandestina, y lo que desaparecieron fueron, por ejemplo, los controles sanitarios que sí se realizaban en aquellos locales.

 A contramano de la ola cancelatoria que se impuso, el Concejo Deliberante de Mar del Plata optó ahora por regular la actividad, en principio estableciendo zonas rojas en la ciudad balnearia, para brindar ciertos márgenes de seguridad y control. Ahora la Red por el Reconocimiento del Trabajo Sexual y la Red de Personas Viviendo con VIH presentarán ante el poder Ejecutivo local, propuestas de lugares para trabajar sin criminalización. El ordenamiento contempla multas para quienes no respeten zonas u horarios.

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Similares debates se presentaron en diferentes lugares. El natural e incuestionable rechazo a la trata de personas y el infierno que representa para las personas esclavizadas, tiene otra cara: el derecho a ejercer la prostitución de quienes decidan hacerlo voluntariamente. El tema no es nada sencillo, pero quizás debería encararse un análisis más serio y profundo, porque en los hechos existe. En la capital catamarqueña funcionaron más de diez prostíbulos, y la demanda no desapareció mágicamente porque los clausuraran. Mar del Plata decidió al menos regular y reconocer la situación. En otras partes resulta más cómodo desentenderse y hacer de cuenta que nada ocurre, aunque el negocio siga vigente, a través de webs y redes sociales donde proxenetas invisibles actúan con total libertad.

Un hecho macabro

Hoy se cumplen 35 año de un hecho macabro y jamás aclarado: el robo de las manos de Perón. Tras la muerte de Juan Perón el 1 de julio de 1974, su cuerpo fue embalsamado y enterrado en el Cementerio de la Chacarita, ubicado en la ciudad de Buenos Aires. El 29 de junio de 1987, 13 años después de su muerte, el Partido Justicialista recibió una carta anónima, que afirmaba que las manos de Perón habían sido robadas de su tumba, junto con su gorra militar y su espada. La misiva exigía también que el partido pagase 8 millones de dólares en rescate por su restitución. Cuando las autoridades verificaron la tumba de Perón, descubrieron que efectivamente había sido profanada, y se habían quitado las manos y otros objetos. Los expertos forenses que examinaron el cuerpo dijeron que la mutilación había ocurrido pocos días antes del descubrimiento. Un poema que el general le había escrito a su última esposa, Isabel, también había sido robado del sepulcro. El entonces jefe del PJ, Vicente Saadi, se negó a pagar el rescate. Se inició una investigación, seis hombres fueron arrestados y cinco procesados, pero ninguno fue acusado formalmente.

 

El Esquiú.com

Comentarios

29/6/2022 | 14:11
#0
Un corrector de pruebas ahí: cuando hablan de Chiqui Tapia, escriben alguna habilidad ha de tener..... Puedo, entonces, decir me voy ha Mutquín?

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