El Secretario

lunes, 15 de agosto de 2022 01:50
lunes, 15 de agosto de 2022 01:50

A fuego lento

En los próximos días se cumplirán cuatro meses de las primeras detenciones ordenadas en el marco de las causas abiertas por las presuntas estafas de una media docena de entidades financieras, que dejaron una legión de damnificados en varias provincias, pero fundamentalmente en Catamarca, donde todavía es materia de especulación la cantidad de dinero que llegó a involucrarse en el fallido negocio. Mientras actores secundarios entraron y salieron de las celdas, los principales imputados permanecen detenidos, los ahorristas/inversionistas siguen esperando respuestas y los abogados agotan sus energías con presentaciones y recursos cruzados que rara vez prosperan.

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La investigación parece haber ingresado en una extensa meseta. Los medios nacionales que en un primer momento pusieron el foco en la situación se alejaron ante la falta de novedades movilizadoras, y las discusiones en la comunidad caen en teorías de leguleyos con hipótesis contundentes, mientras el verdadero proceso sigue a un ritmo muy diferente, casi estancado, ajeno a las urgencias y preocupaciones de quienes quieren recuperar su dinero. Todo ello en un clima preelectoral expectante, cuyos protagonistas siguen de cerca las alternativas del humor social en esta etapa de indefiniciones.

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Sólo podía esperar trámites rápidos en torno a este tema quien desoyera todas las advertencias previas sobre la complejidad de los asuntos a dilucidar, ya que desde un primer momento quedó claro que descifrar las rutas del dinero y deslindar responsabilidades sería extremadamente arduo. Por si ello fuera poco, declinaciones de competencias e irresueltos cambios de fuero –para colmo parciales- extienden aún más los plazos vigentes, sin que se logre vislumbrar una definición para los temas de fondo en el horizonte. Tanta espera sin que se modifique la escenografía general, abre nuevos interrogantes sobre el rumbo que tomarán las investigaciones. Semejante quietud debilita hasta las protestas más desesperadas, y resta ver si esta tendencia comienza a apagar los ánimos o si se transita apenas el ojo del huracán, y la convulsión regresa con renovados bríos.
El Esquiú.com
 

Comentarios

16/8/2022 | 07:52
#0
El indio pasa la vida robando o echao de panza; La única ley es la lanza a la que se ha de someter: Lo que le falta en saber lo suple con desconfianza. Allá no hay misericordia Ni esperanza que tener El indio es de parecer Que siempre matar se debe Pues la sangre que no bebe Le gusta verla correr. El vago pasa la vida robando o echao de panza; la única ley es la vagancia que es lo que quiere hacer: lo que le falta en saber lo suple con desconfianza. Allá no hay misericordia, ni esperanza que tener el vago es de parecer que siempre matar se debe, pues la sangre que no bebe le gusta verla correr. PARECE NO HABER CAMBIADO NADA EN 143 AÑOS!
16/8/2022 | 06:20
#-1
Y, tal vez, sea más culpable que Adhemar Ponze, que la vino yugando y seguramente probando con distintas carnadas, hasta que enganchó un pez algo gordo, que les contó en vacaciones a otros, los que fueron colaboradores pasivos de esta s estafas piramidales. Digo vacaciones porque no fue vox populi al comienzo, sino cuando las estafa ya era tremenda y necesitaban giles para sostenerlos por un tiempo más. Antes se llenaban calladitos y no contaban. Una vez logrados sus beneficios y para seguir mamando, comenzaron su apostolado buscando incautos. Y llegó RT y les rompió el negocio. No obstante, ellos pensaron que podían tragar esa carnada por 2 o 3 meses, pero no duró.

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