Damián Bidabehere

“Mi meta siempre fue ser campeón mundial”

Tiene tres títulos mundiales. Es nuestro entrevistado de hoy.
martes, 03 de agosto de 2010 00:00
martes, 03 de agosto de 2010 00:00

Damián Bidabehere comenzó a practicar karate a los 6 años. Un año después ganó su primer torneo en un regional disputado en el estadio del club Red Star. Desde entonces no dejó de sumar victorias: vinieron los logros provinciales, nacionales, sudamericanos y los mundiales. A los 12 años ganó su primer torneo sudamericano juvenil. Y ya entre los mayores quebró un record al imponerse en ocho torneos su-damericanos en forma consecutiva. Es el actual campeón.
Sus logros más importantes son sus tres títulos mundiales, que conquistó en Brasil 2006, España 2008 y Ucrania 2010. Es además docente de la disciplina y fue entrenador de las selecciones nacionales juveniles en Israel.

- ¿Cuánto tiempo hace que practicás karate?
- Hace más de 30 años que estoy dedicado a esta disciplina, y pude hacer una buena trayectoria practicando karate en Catamarca.
Al comienzo me acerque a este deporte con la única intención de hacer algo diferente, porque mi única idea pasaba por hacer alguna actividad deportiva.
Pero me concentré mucho en esta tarea y lo concreto es que con el tiempo lo convertí en mi profesión, siempre dentro de la esencia de amauterismo que mantiene el karate. Y en los torneos sigo con el único placer y honor de escuchar el Himno Nacional en cada competencia.

- ¿Qué te dejó la experiencia de haber competido en otros países?
- Las experiencias fueron muy buenas y muy importantes. Tener la oportunidad de competir en distintas partes del mundo permite aprender mucho y con el tiempo hubo un cambio en mí. En Israel, por ejemplo, como entrenador de la selección juvenil, aprendí a manejar los grupos, a planificar los trabajos, a aplicar métodos para la motivación del equipo. En Italia fue diferente, porque allí la dedicación es exclusiva. Como competidor, en Italia hay que vivir, comer y dormir como un profesional. Se incorpora una conducta total.

- ¿Cuál es la diferencia entre el karate de la Argentina y el de los países desarrollados?
- La gran diferencia en este tipo de deportes, que están en un plano amateur, es el aspecto económico, donde ellos se hacen muy fuertes.
Para empezar, entre los países europeos los viajes son cortos y baratos, y en los su-damericanos todo cuesta el doble, porque se tienen que recorrer distancias más largas y los sponsor no apoyan.
Eso lleva a que ellos tengan un roce internacional más fuerte que nosotros, porque por nuestras limitaciones tan sólo competimos dos veces al año. No hay forma de mantener el ritmo que tienen los europeos en competencias internacionales.

- ¿Cómo fueron tus comienzos en el karate?
- Fueron como un juego, siempre lo tome así. A los seis años ya me inicié en el karate, y la clave fue que mis padres me enseñaron que no tenía que sentir ninguna presión. Sólo me inculcaron la importancia de tener una actividad deportiva. Por eso siempre pienso que en este tema es importante, fundamental, el apoyo de los padres.

- ¿Recordás cuándo ganaste el primer título?
- Entre los títulos internacionales el primero fue a los 12 años, cuando gané mi primer campeonato sudamericano juvenil. Pero el primer triunfo fue a los 7 años, cuando gané mi primer torneo regional en Catamarca.

- ¿En ese momento veías tu futuro el karate?
- Siempre tuve en claro que quería llegar a un mundial y ser campeón del mundo. Mi meta siempre fue ser campeón mundial, porque ese fue un objetivo que me puse en la cabeza de chico.
Trabajé muy duro para llegar a las competencias regionales, provinciales… Pero las aspiraciones nunca terminan, porque cuando llegué a la copa del mundo y la gané, quise más. Uno renueva las metas. Por ejemplo, ahora me nombraron presidente del Comité Panamericano de Karate, y siempre quiero mucho más, porque de esa manera se continúa mejorando y creciendo.

- ¿Los padres temen a las artes marciales como deporte para sus hijos?
- El karate cambió bastante en los últimos años. Cuando yo empecé la filosofía del karate era más dura y se imponía mucho trabajo riguroso.
Con los años se fue cambiando, pero el esfuerzo, la presión y el requerimiento de paciencia se mantiene, en ese sentido la disciplina es la misma que hace unos años atrás.

- ¿Qué representa el karate en tu vida?
- Prácticamente todo... en mi vida el karate es muy importante. Con esta disciplina conocí gente, culturas, lugares inhóspitos, lenguas extranjeras. El karate te da muchas cosas lindas, como así también algunas cosas feas. Lo que más cuesta, y por eso diría que es lo malo, es dejar a la familia cuando uno se va de viaje, y lo lindo que me dio fueron las alegrías en los campeonatos de toda índole en que me tocó participar.
 

Origen del Karate

El karate do es un arte marcial originario de la isla de Okinawa. El término karate significa “mano vacía”, y do significa “camino”. Este concepto está en directa conexión con los principios del budismo zen. Pese a ser el karate originario de Okinawa, sin lugar a dudas posee influencias chinas, que se incorporaron por medio de embajadores, comerciantes, y navegantes desde la provincia China de Fujian. Además, los miembros de la clase alta de Okinawa eran frecuentemente enviados a China a estudiar, y allí aprendían las técnicas chinas de combate.
El karate utiliza distintos tipos de patadas, golpes de puños y de codos, pero su esencia es pacifista.
El karateca, mediante técnicas, puede aprovechar la fuerza física del rival para dominarlo en la lucha.

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