Luego de cinco años de misión

Despedida a nuestro Pastor

El Padre Héctor Salas deja la parroquia de Fray Mamerto Esquiú
jueves, 05 de agosto de 2010 00:00
jueves, 05 de agosto de 2010 00:00

Sr. Director

A través de este prestigioso medio, queremos brindar una emocionada despedida a quien guiara los destinos de la Parroquia San José, en el Departamento Fray Mamerto Esquiú, durante 5 años, nuestro Pastor el Presbítero Héctor Salas.
Expresa el Evangelio de San mateo “Al bajar Jesús de la barca, vio todo ese pueblo y sintió compasión de ellos, pues eran como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles largamente”…
El 13 de agosto de 2005, sucedía un hecho trascendental en la vida religiosa de la Parroquia de San José, ya que después de 43 años de pastoreo de la Orden Franciscana, se realizó su traspaso a manos del Clero Diocesano. Quiso Dios, en su infinita misericordia, poner en las manos del Padre Salas la conducción de la Parroquia. Para quienes tenemos fe, sabemos que como dice San Pablo “Todo sucede para bien de los que aman a Dios” (Rom 8,28). Y el Padre llegó a nuestra comunidad para despertar corazones que estaban dormidos en la fe.
Nuestra curiosidad por conocer al nuevo párroco se tornó en admiración al escuchar sus prédicas, cortas pero de gran profundidad y cargadas de verdades, matizadas con alguna humorada y por qué no, de un llamado de atención. La línea de acción impuesta por él, entusiasta y dinámica, apoyada en un criterio de orden y puntualidad en las liturgias, empezó luego a mostrar sus frutos: nuestro templo comenzó a congregar gran cantidad de feligresía.
Allí, quienes a diario nos acercamos a él, tuvimos la oportunidad de conocer a un sacerdote ejemplar; laborioso, tenaz, movilizador, y un amigo para siempre; de andar muchas veces silencioso y solitario, con una meta constantemente puesta en las necesidades de la comunidad.
A su partida quedan entre nosotros los frutos abundantes de quien, como San Pablo, ha “corrido bien la carrera”. Durante su paso por esta parroquia, innumerable es su legado.
Sin mayores pretensiones, el Padre Héctor nos mostró durante este periodo, la autenticidad de la vida sacerdotal que es modelo a imitar.
Padre, lamentamos su próxima ausencia. Pero tenemos la certeza de que sus valores personales serán de gran utilidad en el campo más amplio de la Diócesis, y su peculiar dinamismo, a la vez ordenado y eficiente, empujará grandes obras en nuestro medio…
En nuestra memoria quedan grabadas para siempre las palabras del Evangelio de San Juan:.. “pero el pastor de las ovejas entra por la puerta. El cuidador les abre y las ovejas escuchan su voz. Llama por su nombre a cada una de sus ovejas y las saca fuera del corral. Cuando ha sacado a todas las que son suyas, va caminando al frente de ellas, y lo siguen porque conocen sus voz”.
Existen eventos en nuestra vida, episodios, que nos recuerdan que aceptar esta verdad no siempre es fácil. . Por eso, Padre, quienes integramos las Comisiones del Templo de San José, no le diremos jamás adiós, sino como dice Ud, hasta que Dios así lo quiera.

Adriana Pacheco
DNI 21.658.332

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