Correo y opinión

El principio del fin de la tuberculosis

martes, 17 de diciembre de 2019 01:18
martes, 17 de diciembre de 2019 01:18

La humanidad va avanzando lenta pero firmemente, hacia un destino de mayor felicidad y de mayores garantías para la salud del ser humano. Y en esta lucha, están a la vanguardia, científicos eminentes, que fueron descubriendo a esos agazapados enemigos, que producen diferentes enfermedades en el hombre: los microbios.

Y hoy me ocuparé, del principio del  fin de una enfermedad que azotó duramente a la humanidad, por siglos: la tuberculosis. El artífice de este triunfo científico, fue Robert Koch, considerado el padre de la Bacteriología.

 

Este médico alemán había nacido en 1843. Miope, bajo, delgado, serio, ejercía su profesión en un pueblo pequeño. El día en que cumplió 28 años, su esposa le regaló un pequeño microscopio. Este regalo, cambiaría no sólo su vida, sino la demiles de hombres en todo el planeta.

Los campesinos europeos estaban preocupados por una enfermedad desconocida en su origen, el carbunclo, que diezmaba sus haciendas.

Vacas y ovejas morían repentinamente. Además, solía trasmitirse al hombre y ocasionarle afecciones pulmonares y digestivas, también cutáneas. Con paciencia e ingenio, Koch descubrió primero, el microbio que la producía y luego, la forma de combatirlo. Entonces, ya con prestigio y el respaldo total de su gobierno, Koch se dispuso a descubrir al asesino misterioso y desconocido, que producía en Europa y América, el fallecimiento de millones de hombres, mujeres y niños: el bacilo de la tuberculosis.

Y ya la primera dificultad. La bacteria del carbunclo era relativamente grande. El de la tuberculosis, no se conocía, pero se suponía muy pequeño. Y lo era... Y que existía era real, porque hombres, con tuberculosis ya detectadas, la habían contagiado a hombres sanos.

Dedujo, que una de las formas de contagio era, aérea, es decir, por la tos de los enfermos. Meses de lucha y de fracasos, culminaron con el éxito. Se rindieron a su microscopio, bacilos pequeñísimos, curvos, casi indetectables.

Cuarenta y tres familias de minúsculos asesinos fueron detectados por el talento, la visión y la voluntad del doctor Koch. Esa voluntad de triunfar, que no siempre otorga el triunfo, pero que lo acerca, regía su personalidad.

La tuberculosis, había perdido su primera y gran batalla, en la que resultó vencida definitivamente... Pero un nuevo reto asomaba. Un frágil microbio, relativamente fácil de destruir, pero implacable y muy rápido para actuar, lo esperaba desafiante: el del cólera.

Estuvo lamentablemente instalado entre nosotros, hace algunos años.

De la India, en Asia, donde esta enfermedad tenía su hogar casi permanente, había llegado a Egipto. El virus se infiltraba por la mañana en hombres sanos, los sacudía con espasmos por la tarde y les quitaba la vida hacia la noche.

Koch viajó entonces a Alejandría, Egipto, invitado por el gobierno de ese país. Ya había allí miles de muertos.

Él confiaba en poder encontrar el maligno germen. Pero necesitaba confirmarlo en su fuente. Entonces viajó a Calcuta, India. Y encontró el mismo microbio, en depósitos de agua infectados, a cuyo alrededor en miserables cabañas, vivían miles de personas. El primer peldaño había sido alcanzado.

Regresó a Egipto y en pocos meses, el cólera, otro mortal enemigo del hombre, había sido derrotado por el tesón y la inteligencia de Robert Koch, que moriría en 1910, a los 67 años.

Descubrió también, el agente de la conjuntivitis infecciosa y estudió la fiebre tifoidea y la enfermedad del sueño.

El premio Nobel de Medicina, que recibió en 1905 fue justo premio a Robert Koch, que con Luis Pasteur, crearon prácticamente la moderna Microbiología, ayudando a prolongar la vida del hombre. Robert Koch confesaba que la oscuridad de la noche “había traído muchas veces a su mente, ideas lúcidas que le resolvían intrincados enigmas”.

Y finalizo con uno de mis aforismos relacionado con esas inquietudes nocturnas del sabio alemán. “Cuando cierro los ojos, veo más”.

José Narosky

0%
Satisfacción
0%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia

Comentarios

17/12/2019 | 09:55
#0
Que pena que en realidad no fue el principio del fin y la TBC es una enfermedad reemergente que afecta con mayor incidencia a las personas mas vulnerables !!! Son las enfermedades que no se muestran , al contrario muchos gobiernos las ocultan dado que pone en evidencia la falta de politicas de salud publica en serio y no solo para la foto , se entiende ?

Otras Noticias