OPINIÓN

17 km y 70 años de historia

miércoles, 2 de diciembre de 2020 02:08
miércoles, 2 de diciembre de 2020 02:08

La historia de los pueblos está atada a un sinnúmero de hechos que la van vinculando a través de los tiempos, para justamente eso, ser la historia, a veces con comienzo, otras veces no, aparecen casi como algo mágico que se instala en el interés colectivo de un pueblo y a partir de allí establece eslabones que van encadenando recuerdos que fortalecen vivencias, anécdotas, mitos y leyendas, que no son otra cosa que la historia misma que habla a través de ellos y que, recopilada a través de la transmisión oral, es llevada a la escritura para trascender los tiempos y nutrir la vida como un necesario elemento fortalecedor de ánimos y esperanzas, pero con el condimento necesario que el paisaje referente de tiempos se traslada a postales que, hechas canciones, entran no solo en el cancionero popular, sino también en el alma, que trasciende los límites de lo imaginable cuando ella transmite tan real, particularmente real, el paisaje que despertó en la imaginación dibujarla en una zamba. “Paisajes de Catamarca” es una zamba dibujada en letras, con ritmo de nostalgia que los años van recordando y, al haber atravesado las fronteras, es motivadora de descubrir los encantos que Don “Polo”, Rodolfo Lauro María Giménez (1904-1969), transmitió con sus acordes.


“Paisajes de Catamarca” honra particularmente a “La Cuesta del Portezuelo”, desde donde se ve el Valle Central de la provincia de Catamarca, referencial turístico de muchas visitas que la buscan para encontrar lo que la letra de la zamba dice. Desde el año 1950 se ha instalado como un himno que cada catamarqueño valora cuando es recordada así esta provincia en otras partes. “Los Chalchaleros”, con su original manera de cantar, la hicieron famosa y se generó su propio espacio en el musiquero nacional, referencial importante de una provincia que empezó a valorar sus encantos a partir de ella y producir numerosas canciones que pintan el paisaje, modos de vida, encantos intrínsecos de una naturaleza cambiante fortalecida por la esencia que cada pueblo tiene.


La Cuesta del Portezuelo se transformó en un emblemático lugar de la Argentina gracias a la zamba. Ese sinuoso camino de 17 km le regala a cada viajero la mejor postal “con sus distintos tonos de verde”; si alguien va subiendo la cuesta, escuchando la zamba y viendo el paisaje -a mí me pasó-, se eriza la piel y nace la emoción que aúna la letra con el paisaje. Me parece es lo que moviliza a tanta gente que la ha recorrido a sentir que está viviendo una experiencia particular, seguramente la misma que motivó a Polo, que con su observación la puso en la zamba paisajística muy acorde a como se lo llamaba, “el poeta de las cosas simples”, para disfrute del mundo.


La cuesta, en su recorrido de 17 km, llega después de transcurrir 300 curvas a una altura de 1.700 metros, y une el Valle Central  de la provincia con las localidades del este catamarqueño y  la región central del país, a través de la provincia de Santiago del Estero.

 


“Polo” no era catamarqueño, había nacido en Buenos Aires el 19 de noviembre de 1904, criado hasta los 2 años en Córdoba y luego radicado en Catamarca, donde, identificándose con su cultura, creó un cancionero referencial. Regresa a Buenos Aires en el año 1947, llevaba consigo la imagen de su paso por la cuesta y en una de esas noches que con la bohemia afloran la nostalgia y esos sentires particulares que cada uno carga, escribe “Paisajes de Catamarca”, y en 1950 registra la zamba que lo catapulta a la fama. A su adoptiva provincia no solamente le dejó esta zamba, sino también muchas otras que de la misma manera la caracterizan y trasladan su emoción, como “Cantale, chango, a mi tierra”, que muchas veces, cuando estudiante en Córdoba, avivaba la nostalgia en ese silencio que la acompaña. Cuando cumplía 50 años con la música, falleció. “Polo” fue celebrado en una casa de música, la de Margarita Palacios, otra catamarqueña asentada en Buenos Aires, el 2 de noviembre de 1969.
“Polo” Giménez y “Paisajes de Catamarca”, “Paisajes de Catamarca” y “Polo” Giménez, forman desde hace 70 años una identidad indivisible, fortalecido por lo tanto que generó, genera y seguirá generando, difícilmente el olvido, que el paso del tiempo produce, los saque de ese natural cuadro que transmite tantas cosas a los catamarqueños que se sienten identificados con la poesía de la zamba y la cuesta que seguirá presente mostrando sus distintos tonos de verde que recorrieron el mundo.

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Comentarios

2/12/2020 | 20:10
#1
por boludxs como ticho esta provincia sigue como está!
2/12/2020 | 18:01
#0
Suerte que en la epoca que se hizo la cuesta no existian los ambientalistas si no todavia andariamos cruazando los cerros en mula

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