Por el juez de Responsabilidad Penal Juvenil, Rodrigo Morabito

Columna de Opinión: “La finalidad del derecho”

lunes, 17 de mayo de 2021 00:57
lunes, 17 de mayo de 2021 00:57

El derecho es (o debería ser) una de las herramientas por excelencia para construir la paz social. Ése y no otro, es el fin del derecho a través de la aplicación de la ley; siempre quedando bien en claro aquella gran frase de Juan Bautista Alberdi cuando decía: “Saber, pues, leyes, no es saber derecho; porque las leyes no son más que la imagen imperfecta y frecuentemente desleal del derecho que vive en la armonía viva del organismo social” (Fragmento preliminar al Estudio del Derecho, 1837).
Evidentemente, la aplicación de la ley siempre requiere ir en armonía con los conflictos que se generan socialmente para que el fin del derecho pueda verse definitivamente concretado en la realidad a través de soluciones pacíficas, sin necesidad de ataques innecesarios generando mayor violencia que la que el mismo conflicto entre las personas (y llamado a resolver a través de la Justicia) ya generó. 


En este sentido, no puedo dejar pasar por alto que la Carta de las Naciones Unidas contempla la solución pacífica de controversias o conflictos, presentándolo como un derecho y también como un deber (art. 2, numeral 3).  


En efecto, diluir una situación conflictiva significará resolver el conflicto en concreto o particular y, esa solución recaída en una resolución significa (o debería significar) superar las incompatibilidades básicas que determinan el enfrentamiento entre las partes.


En otras palabras, los “operadores del derecho” a través de nuestra tarea diaria debemos transmitir a la sociedad tranquilidad, armonía y paz desde el inicio de un conflicto (que se generó entre ciudadanos y que produjo un efecto de intranquilidad y, tal vez, por qué no y con razón, de indignación social) hasta su efectiva finalización con una determinada solución que se adecúe a la ley aplicable al caso y, a su vez, que brinde solución a las partes involucradas restaurando esa paz, insisto, no solo personal sino también social que se vio afectada por el acontecimiento ocurrido. 


Sin dudas que ésta no será una tarea fácil para los tiempos que corren debido a que la violencia se presenta a diario como una forma de resolver las controversias entre las personas y que muchas veces esas formas (por cierto violentas) generan efectos colaterales para el resto de los ciudadanos que no tienen por qué soportarlos.  


Así, por ejemplo, puedo protestar y manifestarme porque es un derecho el hacerlo, pero también, debo saber y ser consciente que ese reclamo puede realizarse de forma pacífica sin necesidad de romper, arrojar piedras o quemar elementos que luego el Estado debe reconstruir con un costo que sin dudas será afrontado con dinero que podría destinarse a otros fines prioritarios en estos momentos (vgr. la salud, educación, etc.).


Siempre debe quedar muy en claro que el reconocimiento de un derecho, no puede ir en desmedro de otros que también tienen igual jerarquía de protección. 


En definitiva, se trata de armonizar los conflictos a través de la ley llevando a la ciudadanía a convivir en igualdad y paz, siendo ésta, reitero, una tarea fundamental de los operadores del derecho, pues el fin del derecho es lograr la paz social y, esa paz social, es también un derecho humano. n


(*) Juez de Responsabilidad Penal Juvenil. Profesor de Derecho Penal II (UNCA). Vocal Titular de la Mesa Nacional de Asociación pensamiento Penal. Miembro de AJUNAF. Miembro de la Red de Jueces de UNICEF.
 

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Comentarios

17/5/2021 | 19:53
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Los jueces tendrían hablar por sus sentencias y a través de ellas esbozar como contribuyen a mejorar el entorno social. Que será mejor hablar o actuar?

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